nejo de la crisis y nuevos negocios

La década de los 70 no fue una época feliz. Con grandes esfuerzos, Sika triunfó sobre las dificultades derivadas de la grave recesión de 1973 a 1976. Pero los años de crisis finalmente reforzaron el Espíritu Sika.

Este grito de guerra, se mantiene en la actualidad, se formó durante estos años. Se refleja en la actitud de solidaridad y optimismo de los colaboradores con la empresa.

Por ejemplo, en medio de la crisis, el personal de Sika en Suiza acordó aceptar una reducción salarial. Esto se revertió apenas Sika pudo recuperarse económicamente, en la segunda mitad de la década. Un producto que ya se había elaborado en 1968, pero hasta la fecha solo se habían tenido en cuenta en una pequeña parte de la facturación, se convirtió en un suceso: el adhesivo de poliuretano elástico de un solo componente: Sikaflex.

Con el versátil adhesivo Sikaflex se abrió un nuevo campo de negocio en la década de 1980: la industria automotriz. En el proceso, Sika superó su enfoque tradicional en química de la construcción. La diversificación estaba destinada a aumentar la resistencia a los ciclos económicos.

La expansión de nuestra presencia en todo el mundo tenía el mismo objetivo. Con la adquisición en 1982 de Lechler Chemie en Stuttgart, Sika aumentó su personal de planta de 3000 a más de 4000 de una sola vez. Finalmente se había hecho el suficiente trabajo previo para un intento para un desarrollo más allá del mercado alemán. No obstante, pasaron varios años antes de que la nueva empresa entrara a la senda del crecimiento después de asimilar el riesgo de integración.

En la segunda mitad de la década la mayoría de las naciones industriales disfrutó de una bonanza económica. Sika también aprovechó esta oportunidad, superando el umbral de facturación de los mil millones de francos en 1989.